TORNEO MEDIEVAL SEMANA CERVANTINA ALCALA DE HENARES


Comienzo por explicar que apenas si han pasado 7 meses desde que recibí la licencia para practicar el tiro con arco y sobra añadir que aún me considero arquera en prácticas, con estos antecedentes, animada por mi club y mis compañeros de tiro decidí inscribirme en la tirada medieval de Alcalá de Henares que organizaba el club Sagitta el domingo 12 de octubre. Seguramente para muchos no dejará de ser una temeridad que un proyecto de arquera con tan poca experiencia osara participar en un torneo, pero lo que me faltaba de pericia me sobraba de entusiasmo y las ganas de disfrazarme y de participar de una experiencia nueva acallaron a mi prudencia y cargada de ilusión decidí inscribirme en el torneo. Intenté informarme – sin éxito- sobre qué tipo de competición sería, si con dianas, con juegos, a qué distancias se tiraría etc., a fin de preparar algo la competición, pero al final desistí porque no conseguí la información porque no tenía mucho tiempo para prepararlo y porque mi única aspiración respecto al torneo se centraba en pasarlo bien y disfrutar de la actividad independientemente del resultado que obtuviera. Los días anteriores recibí mucho cariño y ánimo de todo arquero con el que comentaba la tirada medieval y todos me aconsejaban que me centrara en divertirme todo lo posible.

El domingo 12 de octubre, sin tener ni idea de qué tipo de competición iba a disputar, pero dispuesta a disfrutar al máximo de la experiencia me presenté disfrazada de Robín Hood junto con otros arqueros de mi club (que por cierto iban guapísimos) frente a la explanada de la Huerta del obispo en Alcalá de Henares. Lucía el sol, la explanada estaba cubierta con reproducciones de carpas medievales, y reinaba un ambiente festivo y medieval con todo dispuesto para el torneo. La zona de tiro estaba localizada frente a las murallas y consistía en un circuito de animales 2D y 3D. Alrededor del circuito se encontraba un buen grupo de arqueros de toda las edades, tamaños y experiencia, todos debidamente equipados y perfectamente caracterizados de arqueros medievales. Nada más llegar me presentaron a una arquera del club organizador, que coincidió que formaba parte de mi patrulla y que me resolvió la multitud de dudas que tenía con respecto al desarrollo de la tirada (Mercedes, eres estupenda) y que además me presentó al resto de los integrantes de la cuadrilla, Gloria y Manuel. Cristina y Gloria resultaron ser arqueras veteranas con amplia experiencia que nos ayudaron a Manuel y a mi durante toda la tirada, nos animaron incansablemente y nos hicieron disfrutar de lo lindo de la tirada. Entre tirada y tirada tuvimos tiempo para hablar y conocernos un poco. Descubrí a tres personas estupendas, muy interesantes y con las que tenía más cosas en común que la edad o el tiro con arco. No tuvimos mucho tiempo para calentar, apenas un par de flechas, y aunque la primera vuelta no tuve una buena actuación, aprendí muchísimo de los expertos consejos que tanto Cristina como Gloria nos ofrecieron. En todo momento funcionamos como un equipo y no sentí ninguna presión, ni sensación de ridículo por mi falta de pericia, al contrario, me sentí una más de la cuadrilla, siempre arropada y muy bien cuidada. Fue un honor formar parte de una cuadrilla con unos arqueros tan excelentes, aprendí mucho y aunque ni que decir tiene que fui la que menos puntos consiguió de los cuatro, también fui la que más aprendí y desde luego la que más lo disfrutó.

Tras la tirada, el club Sagitta que era el club organizador, nos obsequió a todos los participantes y acompañantes con un pequeño ágape del que dimos buena cuenta porque entre la hora que era y el hambre que se nos había despertado con la tirada, la comida y bebida que nos ofrecieron se nos antojó como un majar. La ocasión, además, nos ofreció la oportunidad de charlar con otros arqueros y conocer las impresionantes instalaciones del club Sagitta.

Fue una jornada increíble, en la que disfrute de lo lindo. Las campeonas se llevaron un jamón, un chorizo o un queso, yo me llevé una experiencia inolvidable, en la que me reí y me divertí muchísimo, hice amistades, conocí a personas maravillosas y aprendí un poco más de este extraordinario deporte que me ha enganchado. Agradezco a la organización, a los arqueros participantes (y a sus pacientes acompañantes), a mi cuadrilla (que era la mejor) por dejarme formar parte de una jornada tan bonita y especial, pero sobre todo agradezco a la directiva de mi club que me empujó y animó a inscribirme y a mis compañeros arqueros que tanto apoyo me dan y que muchas veces suponen mi mayor aliciente para acercarme al campo a tirar (sois maravillosos todos) y por supuesto os animo a todos (independientemente de la pericia y experiencia que tengáis con el arco) a participar en posteriores jornadas, porque no sólo pasareis una jornada muy divertida y conoceréis gente estupenda sino que además aprenderéis sobre una faceta de este deporte que es desconocida para la mayoría.

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